jueves, 14 de agosto de 2008

Porracolina... ¡¡Te dije que volvería!!



No se lo que saldrá de aquí, pues se trata de una especie de segunda parte y ya sabemos lo que se dice de que... "nunca segundas partes fueron buenas". Para los que no sepáis de que va el asunto, recordaré, que hace unos dias y por diversos motivos, tuve que abandonar mi propósito de ascensión a Porracolina, "rendirme y soportar la sonrisa burlona" de dicha montaña. (Si alguno quiere recordar, está aquí: http://goo.gl/4HDXe). Pero prometí que volvería a intentarlo y como también prometí contarlo, aún a riesgo de repetirme algo en el reportaje, pues aquí estoy de nuevo. ¿Será verdad eso de... "ríe más fuerte, quien ríe el último?

El solo echo de acercarse al comienzo de la ruta, ya supone una buena excursión y se pueden disfrutar de bonitos paisajes:










O cosas curiosas, como esta, donde no todo va a ser de color verde.










La antigua y abandonada estación de ferrocarril, del túnel de La Engaña.










Y que decir de esta preciosidad de cascada.




Esto es una pequeña muestra de lo que podemos ver, solo con apartar de vez en cuando la vista de la carretera.





La "caminata" en sí, comienza en el alto del puerto de Lunada y hoy parece que tendré algo más de suerte con el viento, pues no parece soplar con la fuerza de la vez anterior. Eso sí, el frío, intenso para el mes en el que nos encontramos. Ropa de abrigo y las manos me dolían de frío, pero una vez entrado en calor, buen día para caminar.
Una vez cogida cierta altura, echamos la vista atrás y podemos ver uno de los mejores miradores de Cantabria, el Castro Valnera
(Objetivo de una próxima excursión).










Las vistas hacia la vertiente del Asón, tampoco son despreciables.










Y después de un rato caminando, esta es la primera visión (al fondo) de mi objetivo de hoy:










Pero la vista se me desvía inevitablemente hacia la derecha. ¡¡Como me gusta esta montaña!!:










Y... ¿a quién no?  A ella también parece gustarle.










Esto nos gusta menos y no me refiero a la montaña, si no, a lo que le "colocaron" encima.










Sí, todavía estás lejos, pero no te pierdo de vista.










Todo el recorrido, es un deleite para la misma.



















Por ese senderito vengo:










Preciosas estampas...










... y bonitos animales:










Y hablando de animales... ¿que estarán haciendo estos tres? ¿estarán decidiendo que hacer conmigo si Porracolina me vence?
(Una lástima la "mierdecilla" de cámara, con íden de zoom, pero os aseguro que son buitres).










"¡¡Ya te tengo!!" y si necesito agua, también. Esta vez creo que los buitres tendrán que esperar.










Todavía tengo tiempo de ver algún paraje como éste:










Y esto que me hace pensar, "... a mis arbustos de jardín yo les hecho un compost de la leche, no se cuantos complejos vitamínicos, sulfatos, abonos orgánicos y no se cuantas cosas más y... ¡¡se me secan!!"  Ya se lo que les voy a echar a partir de ahora: piedra caliza.










Fijaros si será buena la piedra aquí, que incluso las plantan a ver si se hacen árboles:










¡Claro! era broma. Con esas indicaciones, ya no se me puede escapar. Y ¡¡por fín!!...



















En realidad, es una cima bastante modesta en altitud, pero las vistas son fantásticas en todas direcciones:
(Lo siento, pero yo no sé hacer "panos").



















Disfruté un buen rato de la cima de Porracolina, con todo el respeto, pero cuando la dejé y miré hacia atrás, ví que se estaba poniendo seria y enfadada:










¡¡Estaba preparando su venganza!!










Pero aún tuve tiempo para volver a mirar atrás y ver esto:










La niebla se metía por momentos. Buena ocasión para poner a prueba el Explorist.




Con su ayuda pude por fín llegar, al lugar desde donde casi 7 horas antes, había salido.





Y como esta vez si ha sido una ruta en toda regla, os pongo un detalle de la misma:










El relieve creo que no me ha salido muy bien, pero se puede observar que, curiosamente, a lo largo del recorrido se camina en varios sitios a una altitud bastante mayor que la cima de Porracolina.










Y de verdad, lo siento, PORRACOLINA, aunque te hayas molestado tanto conmigo, yo te seguiré mirando como lo que realmente eres: una preciosa montaña a la que volveré algún día.







Hasta la próxima.












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