lunes, 2 de marzo de 2026



No tenía ninguna intención de publicar este reportaje, pues estaba esperando una nueva salida para completar el "material" que me parecía necesario para hacerlo. Y es que falta la que seguramente es la cascada más representativa del río Barcelada, pero las circunstancias obligan. Y no son otras que hace un par de días me han operado de una hernia inguinal y eso me va a impedir salir en busca de cascadas en tal vez un par de meses. Y esa condición física mía un poco precaria, creo que es la responsable de que esta última salida haya sido "en familia". Conociendo mi tendencia a meterme en terrenos complicados "la jefa" se empeñó en acompañarme y obligarme de esa manera a ir "con el freno de mano echado".
Al igual que en la reseña anterior, empiezo esta poniendo una foto de la afición que últimamente comparto con las rutas acuáticas:












Y sin más, nos metemos "en harina":
























































Aunque el nivel de agua ha bajado bastante desde la salida anterior, esta cascada me pareció muy bonita y un buen sitio para posar y tener un recuerdo de esta salida...masiva. 😉


































Aprovechando la "referencia"...
































No tengo muchas fotos para romper la monotonía de las cascadas (estaban previstas para esa salida complementaria), pero no pude dejar de hacer estas dos, pues es muy llamativo que en un lugar tan apartado de la civilización se pueda ver un detalle tan cultural e histórico:























Más agua:


































Y para despedirme, nunca mejor dicho, pues estaré ausente una temporada, decir que esta salida ha sido, una vez más, en las cercanías de San Pedro del Romeral.
Esta foto concretamente es en el puerto de la Matanela:












Espero estar pronto otra vez "dando guerra" por aquí. Mientras tanto igual puedo seguir haciendo alguna foto en terrenos más accesibles:




Hasta pronto.










viernes, 20 de febrero de 2026

Arroyo TEJEDA. "...sudor y lágrimas".



...y también algo de sangre por todos los arañazos de zarzas y maleza por la anduve buena parte del camino. El sudor, el lógico del esfuerzo y las lágrimas........ 
No puedo empezar esta especie de reportaje sin contar lo que fue una de las peores experiencias que recuerdo.
Casi 100 kms. para llegar al punto de inicio. La distancia que caminé no fue excesiva. Unos 11 kms. pero por un terreno muy embarrado, con fuertes desniveles. Bajar y subir del río en varios puntos. Cruzarlo en muchos sitios, con botas de goma, con algunos resbalones y el riesgo de caer al agua "con todo el equipo", nunca mejor dicho. Montar el trípode, poner la cámara, volver a meterla en su funda, plegar el trípode (un montón de veces). Para progresar, de vez en cuando pasar por fuertes pendientes donde me tenía que agarrar a la hierba para no caer al río. Podría seguir contando inconvenientes, zarzas, barro, no llevaba comida ni bebida, etc. y así hasta las 4 y pico de la tarde. Otros 100 kms. para volver a casa, ducharme, comer algo y llegó el momento de la recompensa, de disfrutar cómodamente sentado en el ordenador revisando las fotos. Conecto la cámara para descargarlas y... "NO HAY IMÁGENES".  Todavía no sé que fue lo que pasó. Se interrumpió la descarga. Comprobé en la cámara y estaban las fotos. Lo volví a hacer y las carpetas estaban vacías. Volví a mirar en la cámara y ya no había ninguna. La tremenda paliza que me había pegado para nada. Le dije a Ricardo (hace un tiempo que no coincidimos para hacer alguna actividad) que no había hecho algo tan duro desde una vez, hace años ya, que en los Picos de Europa subí al Llambrión desde Cordiñanes. No creo que sea capaz de describir lo mal que me sentí los días siguientes. No tengo inconveniente en reconocer que el título de esta reseña es completamente real.
Muchas horas de recabar información en Internet, descargar e instalar programas varios que se pasaban horas y horas escaneando la tarjeta. Recuperaban miles de archivos...menos la fotos de ese día. Hasta que después de escuchar en un vídeo que se debía de hacer un formateo a la tarjeta (lo contrario a lo que aconsejaba la mayoría y que parecía lo lógico), un programa (PhotoRec) me recuperó una buena parte de las fotografías. No todas. Algunas no estaban completas, con franjas azules o negras, pero sí las suficientes para dar por bien empleado el esfuerzo.
Pero todo esto me está haciendo pensar que igual es hora de cambiar de "especialidad" a una que llevo practicando unos meses, que me está "enganchando" y para la que no se necesitan ni tanto riesgo ni tanto esfuerzo como esta de las cascadas.
¿De que se trata mi nueva afición?
Sin palabras:












Después de esto que no creo que se pueda considerar una broma, voy a poner algunas de las fotos que tanto me costó conseguir y recuperar:























Alternaré las fotos de las cascadas con alguna otra del paisaje general, que no he dicho que esta vez , la ruta es en las proximidades de San Pedro del Romeral:



































































Cuando ya llevaba una buena "zurra", descubrí allá al fondo de la foto unas cascadas que parecían ser espectaculares. Dudé sobre si darme la vuelta, que era lo sensato, o intentar llegar allí a pesar de todo. 
Decidí que una vez llegado hasta allí, igual merecía la pena un esfuerzo más:
 






















Y sí, merecía la pena, pero aquí se puede apreciar mejor la clase de terreno por el que me estaba "moviendo".  Me costó llegar hasta aquí y como ya mis fuerzas eran muy justas, abandoné con pesar:












Miré atrás y aproximadamente hasta donde señala la flecha tenía que volver para llegar al coche.












Todavía me quedaban las ganas justas para hacer las últimas fotos que si hubiera sabido lo que iba a pasar, me hubiera ahorrado el trabajo. La verdad es que ni siquiera hubiera ido hasta allí:























Dos buenos ejemplares en un paraje digno de envidia:























Y ya que de buenos ejemplares hablo, ¿que os parece este?
Por suerte fue una de la fotos recuperadas. Hubiera sentido perder esta especialmente:


Puede que no sea el caballo más bonito del mundo pero sí encaja como un guante en el entorno salvaje en el que habita: 











Pocas veces me alegré tanto de llegar al coche:












Pues todavía hice una parada en el camino para conseguir este otro momento curioso:























Las fotos recuperadas no dieron para más.
La mala experiencia y la desesperación de los últimos días me vuelven a aconsejar sopesar seriamente el cambio de escenario para dar rienda suelta a mi afición fotográfica:


😉



Hasta la próxima.










jueves, 12 de febrero de 2026

Barranco de VIAÑA. (2ª parte).




"... 2ª parte" e incluso creo que daría para una , que no haré por dos razones principales. Una, que tengo ya otras buenas opciones pendientes y posiblemente la más importante, es que esta vez llegué a un punto en el que no encontré la forma de progresar. Lo agreste y la peligrosidad del terreno me hicieron tomar la decisión de abandonar en un punto en el que ya el riesgo me parecía excesivo. Sin embargo, la sensación de que el último tramo del barranco tiene que ser espectacular, me hace pensar que estudiando un acceso por la parte alta...... ¡quien sabe si algún día.......!
Aclaro que cuando digo esto no me estoy refiriendo a la ruta que hay señalizada y balizada por un relativamente cómodo sendero, que te permite llegar solo a alguna de las cascadas que hay con un buen acceso, pero que en la mayor parte de su recorrido te lleva por una ladera alejada del cauce del barranco y que es por donde he subido yo.
Dejo aquí este pensamiento mío "en voz alta" y pongo solo alguna de las fotos que hice, concretamente ayer mismo:












Si no fuera por que ya lo conozco del primer día, no sabría muy bien que camino coger:




































El mismo puente desde el cauce del arroyo. Una pena que el estado de conservación no sea el mejor:












La verdad es que el disfrute para la vista es continuo. 
Una buena prueba es que desde las 10 de la mañana, más o menos, hasta las 3 y pico de la tarde solo recorrí unos escasos 5 kms.
Siento que con mis fotos no sea capaz de transmitir todas las sensaciones que te llegan en un lugar de tanta belleza y tanta tranquilidad, solo rota por el sonido de las cascadas:













































Por cierto, muy bajo el caudal de agua del arroyo para la época del año en la que estamos:

































Y como no quiero ser muy cansino con tanta agua (tengo bastantes más) y "no solo de cascadas vive el hombre",  completaré el reportaje con alguna otra foto del entorno, para dar una idea de lo brutal del mismo.
Si le hubiera dedicado un tiempo, también podría haber hecho una buena recopilación de árboles singulares:













































Esta pequeña muestra mientras regresaba al punto de inicio por el Monte Cubirquío, tal y como se puede leer en el cartel indicador:












Y si levantamos un poco la vista, también se puede disfrutar de un amplio paisaje, "adornado" con múltiples cabañas, típicas de la zona pasiega:


































Ya como despedida, solo decir que me ha encantado la doble experiencia (quizá en un futuro haya una ) por este impresionante Barranco de Viaña, con infinitas cascadas "EN TODAS LAS DIRECCIONES". 
Por si alguien se piensa que exagero:


😉



Hasta la próxima.