lunes, 27 de julio de 2026

Sendero del Valle de LOSA. "Algo más que un paseo".



En vista de que mi anterior salida por Ojo Guareña me dejó buen sabor de boca y pude comprobar que mi condición física va "progresando adecuadamente",  no dejo pasar mucho tiempo sin afrontar una nueva ruta. (Como veremos casi al final, esta vez creo que "se me fue la mano"). 
No es ningún secreto que la zona norte de Burgos me gusta, así que revisando una carpeta de rutas pendientes con el nombre de "Castilla y León", encuentro el track "Sendero del Valle de Losa" que a priori me suena a algo no muy exigente, con el aliciente de una Ermita en una ubicación espectacular y etc...etc...
Pero eso lo iremos viendo sobre la marcha.
Aunque hay varias posibilidades, decido comenzar desde el pueblo de Río de Losa.
La cosa empieza bien. El aparcamiento, para mi solo:












Pero nada más empezar a andar,  primera equivocación. Estoy harto de decir que al monte se debe de llevar siempre pantalón largo, pero hoy, creyendo que todo el camino sería por pista y terreno abierto y despejado, con el añadido del posible fuerte calor, pues... ¡pantalón corto! 
Zarzas, maleza alta, posibles garrapatas, culebras varias y alguna cosa más me podría encontrar ya en los primeros metros:


Me he prometido a mi mismo que "primera y última". Lo siento especialmente por que hace unos días le insistí a Ricardo sobre el particular y ahora voy yo y "predico con el ejemplo". Si pillo alguna garrapata (más bien si ellas me pillan a mi), tendré que aguantar sus bromas y... ¡con razón!











Por suerte, pronto cambia el camino, aunque me encontraré tramos complicados en varias zonas más adelante:























Aquí tendré que desviarme a la derecha y comenzar una larga subida con bastante desnivel, para ir entrando en calor:


































Claro que con la disculpa de hacer alguna foto a ciertos árboles que me llaman la atención, aprovecho para tomarme algún descanso:



































































La ruta está en todo momento perfectamente señalizada.
Bueno... ¡no tan perfectamente!:












Hablando de señalización, desde el principio he visto varias señales indicando el camino hacia
"La lobera del Toyo" y concretamente aquí hacia el "FOSO DE LA LOBERA". Pues un poco decepcionante. Todo lo que pude ver fueron unos restos de las paredes, cubiertos de maleza, completamente abandonado y aunque no quise perderme entre los helecho y demás,  no encontré ni rastro de tan importante FOSO:























Hay que desviarse del camino principal para eso, así que regreso al mismo y continúo mi camino, ahora ya por cómoda pista:












Según referencias leídas en alguna reseña, este punto es una especie de "frontera" entre los límites de Burgos y Álava.












Como se puede apreciar hay cierres de y de categoría:












Después de pasar esa barrera, salgo a una zona más abierta y sigo perdiendo la altura que antes había "ganado". (No me estaba dando cuenta de la importancia que eso tendría en los últimos kms. del recorrido):













































En este bonito rincón, encontré un enorme bebedero para el ganado y pensé que no estaría mal hacerle una foto con ese llamativo árbol detrás:












Mientras hacía la foto, esta vaca apareció con la intención de beber:


Tal vez pensó que yo llevaría agua, por que la triste realidad era que el bebedero llevaba mucho tiempo seco, pues lo único que tenía era un palmo de hojas que se veía que no habían visto el agua en "meses". (Sentí no haber hecho una foto).











Si no fuera por eso, que no sé como solucionarán, el sitio tiene su encanto:












































Yo voy en dirección a San Pantaleón de Losa. Creo que tengo que ir por... ¡por donde me dé la gana!:












Ya se nota que estoy llegando a la civilización:























Y sobre todo, estoy llegando al mayor aliciente de mi ruta de hoy.
Impresionante la ubicación de la Ermita de San Pantaleón:























En las cercanías de la Ermita, al pie del promontorio, también hay una pequeña Iglesia:












Parece mentira que ahí arriba se encuentre semejante obra de arte:























Y no me refiero precisamente a esta "obra de arte", que se encuentra cuando se empieza a subir en busca de la Ermita, que dicho sea de paso, no tiene fácil acceso para todo el mundo. La subida está bastante empinada:












Confieso que tuve que hacer un esfuerzo para dejar atrás el trípode para hacer la foto y tener que volver a bajar a buscarlo. Por cierto, a esa hora ya el sol calentaba de lo lindo:


































Desde la "proa del barco", las vistas sobre San Pantaleón de Losa y alrrededores tampoco están mal:













Hice una de aquellas "mis cutres panorámicas, pero ni siquiera la pongo. Desde que me pasé de Windows a Mac, me he quedado sin mi programa favorito que era Autopano Pro  y es que Photomerge de PS deja bastante que desear.










El emplazamiento es increíble:












Por si había alguna duda:












Aunque no todo es maravilloso:












Y a partir de aquí, se me quitaron las ganas de hacer fotos y... casi de vivir.
Me quedaban unos 6 kms. de los cuales casi 4 fueron de una subida importante. 
Yo que ya iba bastante "maduro", que eran las 3 de la tarde, más o menos y el calor que me aplanaba, cuando encontraba una sombra me tenía que parar a descansar. 
No había estudiado muy bien el track y como lo normal es que la subida sea al principio (como fue en este caso), no me esperaba este desnivel al final de la ruta, que es cuando a mí particularmente más daño me hace.
Después de unos kilómetros sin sacar la cámara de la funda, lo hago con alegría para testificar que el final ya está cercano... y en ¡bajada!:












¡Por fin! llego a Río de Losa. No sé si será de losa, pero agua desde luego, lleva poca. (Me salió una rima sin querer):













El caudal del río me recuerda que de momento mis salidas en busca de cascadas tendrán que seguir esperando.











A pesar del cansancio, me llevo una muy buena  sensación y para nada el pensamiento de haberme equivocado con la elección.
Aquí termino mi valoración de la ruta.
Espero que al menos os haya gustado y si no ha sido así, este es un buen punto para que lo tiréis a la basura:  😉




Hasta la próxima.