jueves, 30 de octubre de 2014

PICO JARIO, desde Soto de Sajambre. "¡Más madera!"




Esta vez, no dejamos pasar mucho tiempo desde nuestra última salida. Sin casi tiempo para recuperarnos físicamente y todavía con los buenos recuerdos de la ruta anterior, decidimos ponernos en marcha. El tiempo apremia. El convencimiento, por un lado, de que este regalo que nos está haciendo la climatología durará poco y por otro, la intención de hacer coincidir nuestra visita con la pujanza de los colores otoñales en la zona, hizo posible esta nueva experiencia montañera.
Como ya anuncié en mi reportaje anterior, el objetivo, el pico Jario desde Soto de Sajambre, pasando por la mítica majada de Vegabaño.
Un par de detalles para que nos vayamos situando:




















A pesar de la proximidad con nuestro anterior recorrido, (solamente el puerto del Pontón los separa) el acercamiento por carretera lo hicimos esta vez por la parte asturiana. El tramo que separa Cangas de Onís con el punto de inicio de la ruta en Soto de Sajambre, ya justificaría por si solo una visita, dada la espectacularidad del camino. Una pena que nosotros hicimos una gran parte del mismo de noche y no pudimos disfrutar como se merece de la impresionante belleza del Desfiladero de los Beyos.
Una prueba de la falta de luz cuando ya dejábamos atrás tierras "astures":



(Foto de Pedro)








Un poco antes de la localidad de Oseja de Sajambre y pasado el pueblo de Ribota, nos desviamos hacia Soto. La estrecha carretera, tiene curiosos pasos como éste:












Dejamos el coche en el amplio aparcamiento que hay a la entrada del pueblo y pronto nos recuerdan que nos encontramos dentro de territorio de Picos de Europa:



(Foto de Pedro)

 Aquí tendría que aclarar un par de cosas. Una, que me acabo de dar cuenta que a esta foto le puse mi marca de agua, a pesar de ser de Pedro. No me voy a tomar la molestia de repararlo, pues se que él me disculpa. Y la otra, que nadie piense que si de tres fotos que he puesto, dos no son mías, es por que yo no tenga suficientes. Todo lo contrario. Creo que debo pedir disculpas de antemano, por la cantidad de ellas que voy a poner. Pienso sinceramente que se me "fue la mano". Es más, alguna vez escribí aquí públicamente que reduciría el número de fotografías que solía poner en mis reportajes. Por esta vez y sin que sirva de precedente, no lo voy a cumplir.








Es Soto de Sajambre un pueblo con encanto, que por sí solo bien merece una visita. En el siguiente enlace se pueden ver algunas de sus curiosidades:
http://www.vivaleon.com/soto_de_sajambre_leon.htm
A nosotros nos pareció muy simpática ésta:












A la entrada del pueblo, hay una fuente donde aprovisionarse de agua:























Y al que no le guste el agua...












La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, conserva en su interior un retablo barroco y una talla del siglo XVII.
(Se nota que me he documentado, ¿eh?)



No es de extrañar que tengan la luz encendida todo el día. La fabrican allí mismo. rrr28









Otra de las curiosidades del pueblo. Seguramente la más destacada:












 Algunas fotos "en directo":


































Nada más salir del pueblo, ya tenemos una buena vista de la peña Beza.












Estas vacas vienen a nuestro encuentro, pero parecen hacerlo en plan amistoso:























Enseguida nos metemos en la zona arbolada que por un camino en continua ascensión, nos acercará a la majada de Vegabaño.
































Al parecer, es una zona donde suelen abundar las setas, pero las escasas lluvias caídas no han favorecido la presencia de las mismas. Aún así encuentro ésta, pero tendré que preguntar a Jesús y Pedro que son expertos en el tema:












Creo que no será necesario preguntar. Ella misma parece darnos "luz verde" para confirmarnos que es comestible:



(Pido perdón al "maestro beltri" por esta modesta copia de su genialidad en uno de sus recientes y espectaculares reportajes en el Foro de Mendiak):
http://www.mendiak.net/foro/viewtopic.php?f=100&t=50150








Casi sin darnos cuenta, aparece ante nuestros ojos la bonita majada de Vegabaño. (El nombre original era Vega de Abaño, que degeneró en la forma en la que se le conoce actualmente).














































































Al fondo de la misma se encuentra el refugio del mismo nombre. A juzgar por el humo que sale de la chimenea, tiene "vida".


































Gallina con dos "admiradores":


(Foto de Pedro)










Ante el acoso de estos, decide poner tierra de por medio:


(Foto de Pedro)











Una vez rebasado el refugio, cruzamos el arroyo de Truégano por este cómodo puente:











El lugar rezuma tranquilidad por todos sus rincones:






















A medida que vamos cogiendo altura, es un deleite para la vista en todas direcciones:

























































































Pinchar en el enlace para ver más grande: https://goo.gl/gY5lvw







Este tramo desde el refugio hasta llegar al collado Boa Neón, tiene un desnivel importante, como se puede apreciar en la siguiente fotografía:











Volviendo la vista atrás, ya tenemos una impresionante vista del macizo occidental de los Picos de Europa:











Una vez en el collado, ya vemos lo que nos falta para la cima del Jario.











Desde ahí, podríamos acceder con cierta facilidad a la cumbre del pico Neón (1784 msnm), pero por hoy nos conformamos con el Jario, según mi gps (1920 m.)











También vemos algunas de las cumbres más destacadas de la montaña asturiana:











Algunos detalles de lo inhóspito y de la dureza del paraje:

































Pedro y Jesús afrontan los últimos metros de la subida:











Ya tenemos la cima a la vista:












Cima que como es habitual, los tres celebramos con entusiasmo:


































Viendo esto, los ojos se me salen de las órbitas. No en vano, en cinco de esas cumbres tuve la suerte de pisar alguna vez:















(Foto de Pedro)








En la otra dirección, se divisa Oseja de Sajambre y al fondo, las peñas Ten y Pileñes:



(Foto de Pedro)








Modesto el buzón de esta cima:












No pueden faltar las panorámicas, que si bien dejan bastante que desear, dan una idea bastante aproximada del extraordinario mirador que es el pico Jario, pese a su modesta altitud.
En la primera, además de los señalados anteriormente con sus nombres, destaca en el centro la reina de ese macizo,  peña Santa y en la parte izquierda, la peña Beza y el Canto Cabronero:


 Pinchar en el enlace para ver más grande: https://goo.gl/zIik5y








Y en la segunda, la sierra del Mampodre, las ya citadas Ten y Pileñes, el parque natural de Redes con el Tiatordos, etc...


 Pinchar en el enlace para ver más grande: http://goo.gl/niOo2e








Aunque el tiempo bonancible invitaba a no abandonar ese mirador de privilegio, no teníamos más remedio que empezar a descender:























Todavía nos quedaba un pequeño repecho por ascender:











Precioso el sendero por esta zona, incluso con un bonito "destrepe" que se puede intuir en la segunda foto:


































Curioso efecto de las rocas, al parecer fruto de una erosión de tipo fluvial.























Si hay algo que no escasea en la zona es la leña ni la madera. Luego veremos el porqué del título de este reportaje.






















Las setas no proliferan tanto, aunque de vez en cuando, podemos ver algunas. Éstas todavía no se han adaptado a la nueva "tecnología".























Aquí, Pedro y Jesús parecen contrastar opiniones sobre las características de alguna de ellas:











Bonita mata de acebo:











El recorrido está perfectamente señalizado en todo momento. Algunas de esas indicaciones son tan curiosas como éstas:























































Puesto que uno de los motivos por los que hicimos esta ruta era intentar coincidir con los llamativos colores otoñales del impresionante bosque de hayas que ocupa la mayor parte del terreno, tengo que confesar que a mi particularmente me decepcionó bastante. Creo que ya llegamos algo tarde. El otoño estaba demasiado avanzado ya. Había demasiada hoja en el suelo. Por otra parte, la ausencia de roble y abedul, es posible que tampoco ayude a mejorar el colorido. En cualquier caso, siempre hay algún rincón con encanto que llama nuestra atención:





















Una vez completada la circular, volvemos a pasar por las proximidades del refugio:






















Y ya dejamos atrás, no sin antes volver a admirar su belleza, la majada de Vegabaño:













































Nos volvemos a adentrar en el monte de hayas, por el mismo camino de subida, pero ahora en cómodo descenso y recreándonos en algunos de sus rincones encantadores:














































































Una vez ya en la parte baja, hago buenas migas con este "amiguito":













A continuación, me dio muestras de su alegría por el encuentro. Pero eso lo dejaré para el final.








Una última mirada a la peña Beza, que me trae buenos recuerdos de una anterior visita, en la que pasé después por las peñas de Cebolleda y haciendo cumbre en el Canto Cabronero. ¡Bonito recorrido!











Un par de detalles más...






















...y otra vez de vuelta en Soto. A la subida no reparamos en la existencia de esta bolera:


(Foto de Pedro)








Jesús, como buen jugador y aficionado, no pierde la ocasión de posar "junto" a ella.











Para saber la duración de la ruta, no es necesario mirar datos del gps. Basta con mirar el reloj de la torre de la Iglesia en la foto del inicio y en ésta de ahora para saberlo:











Junto a la Iglesia, este curioso banco, pero hacemos como que no le vemos:


(Foto de Pedro)








Algunos rincones llamativos de nuestro paso por el centro del pueblo:


(Foto de Pedro)








































Y ahora una pequeña demostración de la razón por la cual añadí ese comentario al título del reportaje. Prometo que en ningún momento pretendí hacer fotos con ese "motivo", pero sí me llamó la atención al revisarlas una vez en casa. Si las hubiera rebuscado allí, podría haber sido interminable.
¡Más madera!
Desde pequeñas cantidades en sitios increíbles...


(Foto de Pedro)








...hasta... ¡esto!:

























































(Foto de Pedro)




















Gente previsora. En realidad solo es una prueba de que el invierno está cerca.







Y así hemos llegado al final de otra estupenda ruta, de las que dejan huella. La visión de este coche me recuerda que nos quedan otros 200 kms. de vuelta a casa, pero que en cualquier caso, merecieron la pena. Vamos a celebrarlo.
Supongo que nadie se habrá dado cuenta, (salvo los propios interesados) que ni en el reportaje anterior ni en éste, ha salido a relucir nuestra inseparable bota "de vino". Algunos de nuestros "allegados" ya llegaron a decirnos si necesitaríamos ingresar en alguna asociación de alcohólicos anónimos. Pues bien, pasamos de comentarios y como no habíamos  puesto ninguna... ¡ración doble!
El que no quiera que no mire.



¡Ah!, se me olvidaba. Esta ruta de hoy, era una de mis más ilustres en esa carpeta de "Pendientes" que tenemos todos. Un motivo más para mostrar mi satisfacción por lo disfrutado en ella.
¡Que contento estoyyy...!






Hasta la próxima.













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