jueves, 2 de octubre de 2014

SAMELAR Y SAN CARLOS. "Hambre de caliza".



Ha pasado algo más de un mes desde nuestra última salida y el final del buen tiempo está cercano. Sabemos que para intentar hacer una ruta interesante en terrenos de los Picos de Europa, a los que como yo no somos muy amigos de hacerlo en invernal, el "plazo" se nos está terminando. Así que, con una cierta urgencia, (nada aconsejable en estos casos) y con un cierto esfuerzo, más por parte de ellos que por la mía propia, Pedro, Jesús y yo mismo, nos ponemos rápidamente de acuerdo y decidimos que el día ha llegado.
Tendría que remontarme a cinco años atrás para recordar mis frecuentes incursiones en territorio "Picos". Aún tengo muy presente, cuando el amigo "Andua" del Foro de Mendiak, en un claro acto de buen humor, me nombró "Embajador de los Picos de Europa", por mis habituales recorridos y consiguientes reportajes de la zona. (Por supuesto, cinco años sin acudir al trabajo, he sido destituido del cargo, pero como TODO político que se precie, estoy disfrutando de una pensión vitalicia "cojonuda").
Dejando un poco de lado el humor, la verdad es que las ganas de volver a meterme de lleno en la caliza, eran grandes, pero el paso del tiempo, que no perdona y la no muy frecuente actividad, hicieron que el objetivo, a priori, no fuera muy ambicioso. Mejor pongo los habituales detalles y no me alargo más en la presentación de nuestra gratificante ruta de hoy:





















Y dije antes "a priori", porque la realidad fue otra y lo que en su momento me hubiera parecido una ruta "menor", seguramente por el paso de ese tiempo al que también me refería antes, hizo que esos 17 kms. aprox. en ese tipo de terreno, fueran más que suficientes para hacerme cambiar de opinión sobre la importancia de esa actividad.
Creo que es mi tercera... tal vez cuarta incursión en este macizo oriental de los Picos, por lo que no pondré algunas de las ya típicas fotos del aparcamiento, etc, para no ser muy repetitivo. Aún así, seguramente voy a poner más de lo que sería mi deseo, pues es difícil contenerse en semejante paraje.
Dejamos el coche en el Jitu de Escarandi y a partir de ahí, continúa la carretera que pocos kilómetros más adelante llega a Tresviso y allí da por terminada su "andadura":












Una vez puestos en marcha y durante una gran parte del recorrido, nos acompañará el omnipresente Mancondiu, también conocido como "La Pica de Mancondiu":












Ya bien avanzada la pista y echando la vista atrás, se puede ver la canal de Las Vacas y en la esquina inferior izquierda de la foto, se intuye una parte de la majada de la Jazuca.












Aquí ya podemos apreciar claramente el típico "diente" del Mancondiu:












Pedro y Jesús intercambian un saludo matinal con uno de los residentes de la zona. Por cierto, abundante la ganadería que se puede ver por el lugar.












Anterior a la ganadería el "modus vivendi" de aquellas tierras, fue la minería, de la cual quedan innumerables vestigios por aquella zona.












Aquí ya con el refugio Casetón de Ándara a la vista:  













Con su llamativa pared verde "fosforito".












Y tras subir un importante desnivel, llegamos al collado de La Aldea, donde ya solo queda una pequeña charca de lo que fue en la antigüedad el lago de Ándara:













Unos metros más de desnivel y ya estamos en el collado Trasmancondiu. Esta es una perspectiva diferente del "diente" al que me he referido en la subida y donde se puede apreciar el sendero por el que se afrontaría la cima del mencionado Mancondiu:












Desde aquí tenemos una buena visión de las vegas de Ándara, por donde tendremos que atravesar para llegar a nuestros objetivos de hoy, uno de cuales creo que ya podemos divisar muy al fondo y a la derecha de la imagen.












A nuestra derecha podemos observar dos de las montañas más significativas del macizo:












Las mismas, pero más fuerte:












Llegamos a la fuente de La Escalera. (Desconozco el porqué de ese nombre).












El agua en estos lugares es un bien muy preciado, así que Jesús y Pedro escoltan la fuente:












Ya no estoy tan seguro de que sea tan valioso como yo pensaba:












Un vistazo atrás y tenemos una buena perspectiva del Mancondiu y su apéndice:












Y por fin, llegamos al collado de San Carlos, último descanso para afrontar las subidas a las cimas que nos habíamos propuesto. Ligera consulta, casi una mirada con el resto de los "miembros de la expedición", para ver si estamos en condiciones de hacer las dos cumbres, (yo tenía particular capricho por subir al San Carlos) y decidimos dirigirnos primero al Samelar. De esta forma, casi nos asegurábamos hacer ambas, pues mis compañeros seguramente harían todo lo posible por complacerme.
Allí arriba está nuestro primer destino:












Antes de empezar la subida, una ojeada a la impresionante canal de San Carlos. (El Carlos éste, debía de tener bastante influencia en estos parajes).












A nuestras espaldas ya podíamos ver claramente lo que nos esperaba después:












Un poco más cerca:












Y para mí, una de las vistas que más admiré mientras el recorrido me lo permitió. Seguramente por que fueron mis objetivos cumplidos y casi los más ambiciosos, de los que pude disfrutar esos años atrás a los que me referí al principio y que posiblemente ahora, ya estén fuera del alcance de mis posibilidades. 
¡Buafff!..:



Especial recuerdo para la Morra de Lechugales, donde hice mi primer y creo que mi último rápel real, sin el cual, me hubiera sido imposible bajar de aquella cima. ¡Que tiempos aquellos!








La subida, además de relativamente sencilla, está muy bien indicada.












La "avanzadilla", ya muy cerca de la cima:























Buzón de cima:












La ya clásica pose de Jesús, cuando la importancia de la cima lo requiere...










...la lógica alegría de Pedro...










... y la mía propia:













Las vistas desde aquí, son escandalosas. Al fondo, se puede apreciar con claridad, el macizo Central, con el Torrecerredo, Neverón, picos Albos, etc, etc...












También se puede ver perfectamente nuestro siguiente objetivo:












Quien haya visto alguno de mis reportajes, sabe que soy bastante crítico con mis panorámicas. Pues bien, por una vez creo que merecen ser vistas, pues aunque la calidad no sea excesiva, lo que muestran es una auténtica "pasada".



Pinchar en el enlace para ver más grande:  https://goo.gl/7nv2gI








Pinchar en el enlace para ver más grande:   https://goo.gl/PBjyD3








Y aunque esta foto es francamente mala, la pongo para poder dar una idea de donde está el pueblo de Tresviso:












Una vez regresados al collado de San Carlos, echamos otro par de vistazos a la impresionante canal del mismo nombre:























Y lo que aún nos queda para conseguir la segunda cima. El pico San Ca...¡el pico Sagrado Corazón!













Antes de empezar a padecer, echamos una mirada hacia el norte y vemos el aspecto tan magnífico que desde aquí tiene el pico Mancondiu. Y lo que se ve al fondo, es la sierra del Cuera:












Vemos como en la parte del Samelar, de la que venimos, se está empezando a meter la niebla:




Y aquí quiero hacer un paréntesis para comentar que no recuerdo en ninguna de todas mis "experiencias" por los Picos de Europa, haber disfrutado de una climatología más favorable que en el día de hoy. Tardamos en decidirnos, pero la elección en base a la "meteo" no pudo ser mas acertada. Temperatura ideal, nada de viento ni siquiera en las cumbres...¡inmejorable!








Uno de los múltiple "jitos" que hay en todo el recorrido y al fondo la Rasa de la Inagotable. ¡Curiosos los nombres de algunas montañas!












Y la cima del Sagrado Corazón, a la vista:


































Al parecer, la estatua original, de bronce, fue subida aquí en el año 1900. Los vecinos de los pueblos de la mancomunidad de Cillórigo de Liébana, ayudados por los mineros la subieron hasta aquí y el material necesario para construir el pedestal y desde entonces, cada diez años se hacía una romería en este pico, muy tradicional en toda la Liébana. Y desde el año 1960 se celebra cada cinco años, coincidiendo con los que terminan en 0 y en 5. Pero en el año 1994, un rayo fundió la estatua y con ese metal y el molde de la original, se hizo otra, pero ésta, con un nuevo pedestal, ya se subió en helicóptero.













Renovadas muestras de alegría:





































Buzón, que solo contenía piedras:













La niebla, por el sur, amenazaba por momentos:


































Pero hacia el norte, el Mancondiu y su "diente", se mostraban en plenitud:























Aquí, Pedro, parece encomendarse al cielo antes de...










...meterse este "lingotazo". Jesús tampoco le va a la zaga, aunque no puede decirse que lo hayan hecho a pie firme. Da la impresión de que si no hubiese sido por la roca...?














Puede dar la impresión de que yo soy abstemio, pero no. De alguna forma me tengo que beneficiar al ser el "creador de este trabajo".








Ya en el descenso, volvemos a ver la charca del collado de La Aldea:












En ella pudimos apreciar con curiosidad e ignorancia a la vez el llamativo color de las piedras cubiertas por el agua:


























Seguramente es el momento de apuntar, (leído "por ahí") que los yacimientos que se explotaron aquí eran de blenda acaramelada (sulfuro de cinc) y calamina (carbonato de cinc anhidro) materiales de los cuales se extrae el cinc.








El refugio otra vez a la vista:























A pesar de no estar en pleno apogeo, el colorido del monte es atractivo:























El tramo de pista hasta el Jitu de Escarandi, se nos hace mucho más largo que en la subida. ¿Por que será?












A pesar del cansancio, echamos una hojeada a la majada de la Jazuca.












Y a esta otra que está al final de la pista y al otro lado de la carretera, pero cuyo nombre desconozco:












Y ya acercándonos al final, unas pocas muestras de la importancia ganadera del lugar:



























































Éstas parecen estar vigilando el coche:














Solo algunas de las recomendaciones y prohibiciones del parque nacional:

















Hora de la comida para ellas...
























...y también para nosotros:











Jesús parece ofrecerles a las vacas un trago de vino, pero...












...decide que mejor se lo toma él.














Después de lo visto en este reportaje referente a esa bota, supongo que a nadie le quedará ninguna duda que lo mismo haríamos esto con una vaca que con un "Miura":














Y ya que el reportaje tiene algunos apuntes gastronómicos, pudimos observar que algún ganadero del lugar (imaginaciones mías) ya tenía aprovisionamiento para la cena. ¡Buen provecho!














Y como despedida de un gran día de montaña, cansados pero con la satisfacción de haber conseguido, no un sueño, pero sí un reto bastante deseado, nada mejor que un último brindis, por nosotros y por todos los que habéis sido capaces de "acompañarnos" en este paraíso de montañeros, al que esperamos volver algún día:






¡Buen estilo, ¿eh?!


Después de este "despliegue" etnográfico =(panzá de vino), no sería de extrañar que a partir de ahora se nos conociera con algún mote así como "el trio los beodos" o algo similar. Nada más lejos. Ninguno de los tres hubiésemos dado positivo en un control de alcoholemia, pero reconozco que me costaría bastante trabajo convenceros de que lo que salía de esa bota era un kalimotxo fresco que quitaba el "sentío". 
Pues...¡así era!




Hasta la próxima.
 












2 comentarios:

  1. Enhorabuena Raul!
    Un reportaje fantástico. Me alegra ver que sigues activo a tope tanto en montañismo como en fotografía.
    Un saludo

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    1. Gracias por el comentario, Ricardo, aunque en fotografía estoy seguro que tendría muchísimo que aprender de ti. Un saludo.

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