lunes, 3 de agosto de 2009

MORRA DE LECHUGALES... ¡Gracias por dejarme llegar!




Son varios los títulos que se me ocurren para este reportaje. "Morra de Lechugales (2444 m.) y otras 3 cimas de más de 2000 m." ... podría ser uno. "Silla Caballo Cimero, Morra de Lechugales y dos cimas más" ... podría ser otro. "Caminando por el paraíso de 8 y media a 20.30" ...

Aquí está la prueba de que no exagero mucho.


Otro que se podría ajustar a la realidad, podría ser... "Yo también sobrepasé la euforia" pero podría ser acusado de plagio...  rrr28

"¡Esta vez sí!"... "¡Por fin!" ... y algunos más, pero en esta ocasión, el título creo que es lo de menos.
De la misma forma que en el anterior intento fallido dije, que había sido un golpe moral, una frustración muy grande y que la sensación que me había quedado, era de fracaso, esta vez, el sentimiento de satisfacción, es indescriptible. Quizás debí empezar aclarando, para los que no sepan de que va esto, que se trata del segundo intento, para llegar a la Morra de Lechugales y de paso, al Silla Caballo Cimero, desde el Jitu de Escarandi. Digamos que sería la parte de  esto:  http://goo.gl/BJpqf  Siento tener que decir, que soy de los que piensa, que el refranero español, además de rico y extenso, es muy acertado, pero ese de que... "nunca segundas partes fueron buenas", ha dejado de tener validez para mí.

Mi esfuerzo me ha costado:


A priori, había pensado no hacer reportaje. No tenía pensado hacer muchas fotos, pues al tratarse del mismo recorrido, más o menos, me vería obligado a repetirme bastante. Pero hice unas cuantas y aún corriendo ese riesgo, lo voy a poner.











El mapa (también en dos "entregas") de la zona en cuestión:













Aquí también quiero decir, que intento repetir, lo más aproximado posible, un recorrido echo por "igertu", ya en el año 2007 y creo que el track, del que me sirvo, también es suyo. Ha contribuido, con su aportación a que yo haya podido realizar la actividad que más me ha motivado, de cuantas recuerdo. Gracias por ello.











El ambiente, en los alrededores del Jitu de Escarandi, es de sosiego.























A éste, creo que ya le interrumpí el desayuno, la vez anterior.












El cielo no estaba todo lo despejado que yo deseaba:












Y la luz, en algunas direcciones, todavía era escasa.












Bonita la majada de la Jazuca.












No es de extrañar, que aquí el ganado se reproduzca tan bien. Ésta creo que tiene familia numerosa:












Al igual que en el Macizo Central, la "foto tópico" puede ser el Urriellu desde el collado de Horcados Rojos, en el Oriental, una de las más típicas, será la Pica del Mancondiú desde la pista que sube al refugio de Ándara.












Aquí, con su característico diente:












Esto sería un vistazo atrás, hacia la parte de la que vengo.












Y esta vez, solo pongo una foto de los alrededores del refugio. En la primera parte de esta ruta, ya puse varias y no quiero abusar de esos tópicos a los que me refería antes.












Sin embargo, voy a poner un par de ellas más del Mancondiú, aunque desde un punto de vista, menos habitual.























Y una panorámica de la zona, desde el collado de la Aldea.


Más grande:   http://goo.gl/ZQPYd











Pero, mi dirección es ésta:












Y echando la vista al frente, lo que más llama la atención, de momento, es el Castillo de Grajal.


































De la misma forma que la vez anterior, por aquel collado de la derecha, tendré que pasar:












El camino es evidente y por si acaso, también está señalizado con hitos.












Ésta es la primera visión que tengo de otro de los omnipresentes del recorrido, la Rasa de la Inagotable.












No se si os habréis dado cuenta, que en varias fotos, se ven algunos... "neverillos". Efectivamente, todavía queda alguno, de este calibre:


































Confirmo, puesto que en la foto no está muy claro, que no es un bastón, son los dos, uno sobre el otro, lo que nos da una idea de la altura de los mismos.























Ahora sí, me puse un poco pesado, con este nevero, pero es que la visión del mismo, hizo que la preocupación apareciera por mi mente, pues recordaré, que el motivo del fracaso de mi primer intento, fue uno de estos. Hoy, espero tener más suerte y pueda llegar a aquella mole que se ve a la derecha y que es el Silla Caballo Cimero.












Pero de momento, no me voy a preocupar mucho y voy a disfrutar de las vistas hacia la montaña palentina.












Curavacas:












Espigüete,  Peña Prieta:












Una panorámica de la zona:


Más grande:   http://goo.gl/BxsqQ











Las nubes, no terminan de desaparecer.























Afortunadamente, la mayor parte, están más bajas que yo.












Recuerdo, que en mi anterior intento, solo vi, durante el recorrido, un rebeco. Esta vez tuve más suerte (y casi una desgracia) con ellos.























Lo de la "casi desgracia", llegará más tarde. Ahora a disfrutar del momento:












Desde la cima del Grajal de Arriba,  parece cerca, pero... ¡ufff!
(Primer 2000 del día. No pongo foto, pues ya lo hice, la vez anterior).












La niebla no deja de subir y por momentos, soy pesimista:












Una panorámica de lo que me queda todavía:


Más grande:    http://goo.gl/NPbpJ











Aquí se puede ver, que efectivamente, todavía queda mucho. Los neveros que se ven en la parte alta, fueron los culpables, de que hoy, esté aquí por segunda vez.  ¡Siguen allí!  La preocupación va en aumento, aunque... ¡parecen más pequeños!












A mi derecha, dejo la Pica del Jierru. Al regreso, si puedo, le haré una visita.












Afortunadamente, el nevero ya es mucho más pequeño y lo voy a intentar, por la parte baja:












Aquí, la satisfacción ya era grande. El primero y principal obstáculo, estaba salvado. Esto es lo que tenía hacia mi izquierda:












Si lo hubiese intentado por el parte alta, que es el camino normal, me hubiese estrellado otra vez con el maldito nevero. Aquí se puede apreciar bien, la inclinación y altura del mismo.























Desde aquí, ya veo más accesible, mi primer objetivo principal de la jornada.












Y esto, otra panorámica, de lo que tengo hacia abajo y de la parte de la que vengo.


Más grande:   http://goo.gl/4vwFU











El paisaje, aunque con nubes, es un regocijo, para la vista:












Creo que me queda una entretenida subida, antes de montarme en la "Silla de ese Caballo".












Y éste es un gran momento, (los habrá mejores). La primera fotografía de la "gran deseada". Más tarde, le pediré permiso para subirme a su cima.












En estas estupendas condiciones, la aproximación a la primera cumbre, no es excesivamente difícil, aunque sí, algún paso... complicadillo. (En condiciones invernales, la cosa cambiará bastante). Ya tengo al alcance, la primera gran satisfacción.












¡Por fín!
























































Quizás mi rostro no muestre toda la alegría que tengo por dentro...












... porque mi vista esté puesta en lo que me espera y que tanto deseo.












Antes de abandonar la cima, no puede faltar una "pano" de la maravilla que ven mis ojos.


Más grande:   http://goo.gl/Hq0M3











Deshago el camino andado, hasta el collado en el que tomaré la senda hacia la Morra de Lechugales. Este es uno de los pasos, con cierta miga, a los que me refería antes.












Aquí, me confundo por un momento de senda y salgo a un collado, donde me doy cuenta, que no es el camino correcto, pero aprovecho para sacar esta foto de la "Morra", que de otra forma, no hubiese podido hacer:












Y también esta panorámica hacia el Central. Una pena, que estuvo todo el tiempo cubierto de nubes.


Más grande:   http://goo.gl/6EaLD











Ya estoy en el camino correcto y ahora, la visión es otra.












Para poder llegar a ella, tengo que bordear este peñón, por la derecha, sin dificultad.












Otra vista del Macizo "de enfrente":












Ya estoy cerca. El nerviosismo sigue creciendo:























Con un simple giro de vista a la izquierda, puedo ver, donde estuve hace un rato:












Y ya tengo delante, una de las cosas más temidas por mí y que más ha ocupado mi pensamiento, en las últimas horas. La famosa trepada. Como la mayoría de las cosas que nos procuran mayor placer o satisfacción, tienen que tener su punto de dificultad, para que realmente las valoremos como se merecen.












Un poco más cerca:












Como en la mayoría de estos casos, lo más difícil no es subir. El problema será bajar. Una vez superada la trepada, la cima ya está ahí mismo:












¡Que emoción!












Aquí, perdí los papeles y... "sobrepasé la euforia".
(La frase, no es mía. Es de un popular periodista).   rrr28













El Silla Caballo Cimero, al fondo.























Ya más tranquilo, pero igualmente orgulloso y satisfecho.
(Cima más alta del Macizo Oriental o de Ándara).












En el buzón, esta curiosa tarjeta de cumbres, que por supuesto, será remitida a su procedencia, a la mayor brevedad posible.












Las nubes se apartan un momento y me permiten ver lo que podría ser... ¿Espinama?












Aquí, la sensibilidad a flor de pie... dra.












Estuve un buen rato disfrutando de aquella euforia, pero hay que volver a la realidad y no se presenta fácil.
Así como dije, que la trepada es asequible, el destrepe es otra historia. Estaba en la parte alta del mismo y ni siquiera veía por donde hacerlo. A mí me parecía, sinceramente imposible, para un vulgar senderista, como yo. Naturalmente, si me decidí a subir, fue porque llevaba cuerda, arnés y demás utillaje, pero... ¡sería mi primer rápel, en situación real!  Otro momento con la adrenalina a tope. Después de dar más vueltas que un perro para echarse, me decidí a intentarlo, no sin despedirme mentalmente, de los seres queridos. (También estabais vosotros en esa despedida). Siento que los únicos recuerdos fotográficos del momento, sean estos, pero...













Hay una clavija, con un maillón, para la ocasión, pero con los nervios, no me acordé de hacerle una foto. Parece firme y en buen estado. (Otro refrán, muy sabio: "la ignorancia es la madre del atrevimiento").











Para seguir el trazado que llevaba y no bajar por el mismo sitio, tengo que subir también a la Pica del Jierru, a pesar de que a ese pico ya había subido la vez anterior.












Tuve suerte y puedo contarlo. Y también seguir gozando de momentos, dificilmente repetibles.


































Un pequeño claro hacia el Central y el más grande, que me hace un guiño:












Con la emoción, me despisté un poco del track y me lancé por esta pedrera abajo. Cuando me dí cuenta, para poder retomarlo, tuve que volver a subir, (como iba sobrado...) y pasar por el collado de la siguiente foto...













... que iba dando un rodeo, eso sí, más cómodo y volvía a bajar... ¡al final de la pedrera!











Menos mal, que esta pronta visión, hizo que se me pasara el cabreo conmigo mismo, por la paliza añadida a la que ya llevaba. Fantasmagórica aparición del Pico Valdominguero, desde el collado del mismo nombre.























Aquí, más cerca:












Tiene buena pinta. Habrá que volver, algún día.












¿Recordáis que en la subida dije que con los rebecos, esta vez, había tenido más suerte y casi una desgracia?  Estos que vemos en la foto...


... al darse cuenta de mi presencia, subieron hacia la parte alta y cruzaron, a todo galope por encima de donde yo pasaba. Como yo había visto su intención, puse la cámara en función de vídeo y cuando estaban pasando, intenté grabar algo. El vídeo resultante, no tiene el menor valor documental, pero cuando lo estaba haciendo, el ruido de piedras bajando, me hizo levantar la vista y salir zumbando, también al galope, huyendo, sobre todo de una de las piedras, que venía directamente a por mí. (Afortunadamente, en este caso, el vídeo todavía no transmite los olores).











La bajada se hace por las traviesas de los Grajales.












De aquel collado vengo...












... y por esta ladera de la derecha, bajo, con el Mancondiú, otra vez a la vista.












Más nieve:























Parte de la bajada, bastante cómoda y bonita.


Y ahora tengo que hacer una rectificación al reportaje del primer intento. En un momento del mismo, escribí y puse fotos de una zona que dije eran las abandonadas minas de Mazarrasa, cuando en realidad eran las minas de la Providencia.











Estas si son las de Mazarrasa, lugar con un encanto especial y del que no puedo mostraros más fotos, pues una vez más, la tarjeta, se me quedó pequeña. ("Menos mal que tenía pensado hacer pocas fotos...").












Y esto, toca a su fin. Apuntar que hubo un detalle que me llamó poderosamente la atención y de lo que, confieso, me alegro. No encontré un solo montañero, en toda la jornada. Creo que al día siguiente, no sería lo mismo, pues cuando salí del aparcamiento, estaba así...












... y cuando llegué, ya no era lo mismo. Ya había alguna tienda montada y bastante gente en el refugio.












Ojeando alguna otra foto, de las que hice, encuentro ésta...


... con la que me voy a permitir hacer una broma. Aunque se me ocurren dos. No se si decir que después de las casi 12 horas de darle a las piernas, monte arriba y monte abajo, "esas" partes mías, también deben de estar al rojo vivo...  o decir que, con la euforia todavía desatada, después de haber hecho las dos cimas más altas del Macizo Oriental de los Picos de Europa y otras dos más, de propina, siento que yo también...  "los tengo bien puestos". Esto creo que es una presunción, por mi parte, pero lo que sí es real, es que, según esta foto "robada por ahí", (perdón) en la cima del Mancondiú, hay una inscripción que dice esto:


Yo hoy, también me sentí... más cerca del Cielo.




Hasta la próxima.










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