jueves, 12 de junio de 2008

Camino de la Colina de Soba.




En realidad, no se trata de una típica ruta de montaña, ni siquiera tengo datos suficientes para aportar a lo que debería ser un completo reportaje, como track, mapa, desnivel y demás, pero las circunstancias hicieron que lo que en principio iba a ser una ruta completa a la Colina de Soba, se quedara (por motivos que explicaré más adelante) en un montón de idas y venidas, en la misma zona. Pero creo que merece la pena compartir con vosotros algunas de las maravillas que rodean el lugar.

El "paseo" empieza en los Collados del Asón.












Y el objetivo (en principio) era esta bonita... colina:












Al poco de empezar a caminar, esto es lo que vemos a nuestra izquierda. "Los Campanarios".












Y a la derecha, la zona donde pasaríamos la mayor parte del día.


Y ahora cuento el motivo. Mientras caminábamos, recordamos que en aquella zona había una cueva que no conocíamos y que creo recordar, tiene el nombre de "Turrutuerta". (Si alguno que lea esto, conoce la situación exacta, le agradecería la información).











Mientras nos acercábamos al lugar en el que suponíamos se encontraba la cueva, dejábamos atrás esto:












Y nos íbamos encontrando imágenes como ésta:












O éstas:













































Tengo que aclarar que ha sido una de las veces, cosa habitual, que más me decepcionó el "revelado" de las fotos. No dan una idea ni aproximada de la belleza del lugar. Tengo que decir en mi descargo, que las condiciones eran pésimas. Poca luz, lluvia, niebla...












Aquí con su "pareja".












Las... (creo que se les puede llamar hermosas) formaciones rocosas, se suceden una tras otra.


































Además de "piedras", también hay vida animal:












Aquí algún pariente cercano.












Incluso vimos un rebeco, cosa bastante rara por estos lares.












Pero lo mejor, estaba por llegar. No encontramos la cueva, pero si una parte de lo que creemos son las Hazas del Respiradero. Impresionantes grietas, con paredones interminables de roca. Un laberinto de callejones alucinantes.
La entrada es ésta:












Y el interior, sin palabras:



































































Una vez fuera, todavía teníamos ojos para seguir disfrutando de estas bellezas:























Y en esa dirección, camino de la niebla que me persigue en las últimas rutas, volvíamos sobre nuestros pasos, dejando atrás todas esas maravillas:












Y esta sensación de paz y tranquilidad que tanto apreciamos los que de verdad amamos la naturaleza.












Y no quiero despedirme sin dejar constancia de que yo estuve aquí.


Nos fuimos con la frustración de no encontrar la cueva, pero con la certeza de haber aprovechado muy bien el tiempo a pesar de no haber completado el recorrido que teníamos previsto.




Hasta la próxima.










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