jueves, 21 de mayo de 2026

Cascadas de LAMIÑA o de ÚRSULA.



En vista de que mi salida anterior ("Calentando motores") se desarrolló sin incidentes y después de unos días esperando mejores condiciones climatológicas, llegó el momento de salir en busca de nuevas cascadas.
Esta vez decido hacerlo desde pleno corazón de la Reserva Nacional de Saja, concretamente desde el pueblo de Barcenillas, perteneciente al Ayuntamiento de Ruente
Ruta sencilla, de poco más de 10 kms. y perfectamente señalizada:
























































El punto exacto desde donde comienzo a caminar es desde el aparcamiento de la Iglesia Parroquial de San Sebastián o lo que es lo mismo, la Iglesia de Barcenillas:












Por el camino me encuentro con más edificaciones de ámbito religioso.
Esta es la Iglesia del pueblo de Lamiña, que da nombre a las cascadas que voy a visitar:












Y esta es la Ermita de San Fructuoso, en las cercanías de Lamiña:












Algunos detalles que hicieron que desenfundara la cámara antes de llegar al principal objetivo que eran las cascadas. 
(Confieso que otra vez pongo alguna foto más de lo que sería deseable. Aún así la criba ha sido importante, pues cuando las descargué había exactamente 100 en la tarjeta. Creo que pongo 27, lo que quiere decir que me estoy esforzando en mejorar, aunque no siempre lo consiga):



































































Después de caminar casi todo el tiempo por sendero (para subir de Barcenillas a Lamiña) o por pista o camino hormigonado hasta llegar aquí, este es el punto donde se hace un giro brusco a la derecha y se afronta un empinado descenso hasta llegar a la altura del río: 












Al contrario que en otros cauces fluviales, las cascadas están todas agrupadas en los últimos + - 100 m.  del camino de ida.
Pero esa corta distancia es todo un espectáculo para la vista... y para el objetivo de la cámara, a pesar de que el caudal de agua tampoco era el ideal:


























































































(Seguramente la calidad no es la mejor, pero diré en mi descargo que las condiciones de luz eran las peores posibles. Entraba muchísimo sol, con lo cual es bastante difícil exponer para las altas luces y las duras sombras que se generan).











Después de esos momentos de disfrute, se abandona el río cogiendo altura y empezando a cerrar la circular que nos devolverá al punto de inicio de la ruta, por una cómoda pista que desde ahí ya será en un continuo pero muy ligero descenso.























Aquí se puede ver el estado de la mayor parte del camino.
Y con ese vistazo atrás, despido esta otra gratificante actividad fluvial que me deja con ganas de la siguiente:




Hasta la próxima.










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