Con la única intención de aprovechar un día libre de Ricardo en el trabajo, decidimos a última hora hacer una salida que no fuera muy exigente, pues a los dos nos recordaban nuestras piernas que teníamos sendos esfuerzos muy recientes.
No fue muy difícil ponernos de acuerdo. Tenemos cerca la zona de Asón, que a los dos nos gusta y podíamos volver a disfrutar con más calma y con la lección aprendida, del primer "Aposento del Ojáncano" recién descubierto en nuestra anterior salida conjunta.
(En el supuesto de encontrarnos bien físicamente, podíamos estudiar la mejor forma de "atacar" la entrada del segundo de los Laberintos, que es el principal, al que más ganas tenemos de acceder y el más espectacular de los mismos).
A la altura del aparcamiento, el ganado deambula a sus anchas, en total libertad:
En cualquier caso, la niebla siempre es algo llamativo y yo me aprovecho de ello.
Tal vez demasiado:
Incluso me atrevo con esta "frivolidad":
Foto de Ricardo.
Entrando a las Hazas del Respiradero o Cañada de Moncrespo, ya nos abandona el sentimiento de rutina:
Y a partir de ahí, silencio otra vez.
A disfrutar del espectáculo:
Tremendo susto el que me llevé aquí. Tengo auténtico pánico a las culebras y reptiles en general, pero solo se trataba de una especie de "coleta" de pelo de los caballos:
La diferencia de temperatura entre "las entrañas de la tierra" y el exterior era brutal. Fuera se superaban ampliamente los 30º
Teníamos dos opciones para regresar y elegimos la Canal Honda o Cañón de los Lobos, más que nada, para aprovechar su sombra, además de su espectacularidad y belleza:
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Y después de atravesar completamente el largo "laberinto", no sin esfuerzo, pues tiene algunos pasos incómodos (que nadie se piense que es un paseo), salimos al exterior para seguir admirando la belleza que nos ofrece la naturaleza de este privilegiado rincón de Cantabria, que nunca defrauda por muchas que sean las veces que lo visites:
Como pasábamos cerca de la entrada del deseado 2º Aposento del Ojáncano, nos acercamos a corroborar que seguramente sería necesaria una cuerda para acceder.
Iniciamos el camino de vuelta, no sin antes dejar constancia de lo especialmente llamativo de este rincón, que a mi concretamente, me fascinó:
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Y despido ya el entretenido recorrido de hoy con esta foto del "culpable" del mismo y que parece tener cara de satisfacción, tal vez pensando que nuestra próxima aventura por aquí será el definitivo "ataque" a "Los Aposentos del Ojáncano".
¿Lo conseguiremos por fin?
En breve lo sabremos.
Hasta la próxima.