miércoles, 3 de octubre de 2018

CORNÓN DE PEÑA SAGRA. "Donde abandoné la mochila".



Que nadie piense que cuelgo las botas ni retiro la mochila. Más bien creo que me pasé en lo sensacionalista de los títulos de los dos últimos reportajes. En cierto modo, es verdad lo del abandono de la mochila, pues si no recuerdo mal, es la primera vez que lo hago antes de la cima. (Ahora me acabo de dar cuenta que es la segunda, pues también lo hice en Peña Castil, en aquella ocasión por un bajón físico, quitar lastre y poder llegar a la cumbre). Esta vez, ante la estrechez y dificultad de algún paso en la chimenea de acceso a la cima, decidimos "abandonar" las mochilas y los bastones, esperando encontrarlos en el descenso. 
Espero seguir dando guerra por aquí mucho tiempo. Lo siento. Así que renuevo material, esperando que la suela de estas botas me dure algo más que la de las anteriores. (En realidad, estas botas ya hace un tiempo que las tengo, aunque las reservaba para rutas con abundancia de caliza). El bastón, sí es nuevo:













Mi intención era no dejar pasar los meses entre una y otra salida (tal y como hicimos en nuestras últimas rutas), así que contacto con Amadeo, hacemos coincidir una fecha libre y nos "ponemos en marcha".
El objetivo, el pico Cornón, de la sierra de Peña Sagra. Y no quiero que pase más tiempo sin decir que me ha sorprendido bastante. No esperaba ni por asomo la exigencia del recorrido, lo bonito y la dificultad de los metros finales de ascenso y tampoco esperaba que la recompensa fuera tan generosa. El panorama que se disfrutaba desde la cumbre era espectacular, a pesar de tener una altitud relativamente modesta. (2047 msnm)
La carretera termina en un amplio lugar para dejar el coche a la entrada del pueblo y empezamos a caminar desde aquí:













Pueblito muy pequeño, pero con algunos coquetos rincones que llaman nuestra atención:

















































Abundantes nogales por todos los rincones y por cierto...¡cargados de nueces!:













Alguna pequeña muestra del paisaje que nos rodea:
























Bonita cascada, pero...sin agua:












Acogedor rincón para hacer una parada y tomar un descanso:
















































Seguimos ascendiendo por una amplia pista forestal, pero ya desde la salida con un desnivel inesperado y solo esta instalación ganadera nos saca de la monotonía de esta parte de la ascensión:













Aquí se suaviza bastante y las vistas comienzan a ser interesantes:





































Y después de 3,5 kms. por esa "pestosa" pista llegamos a la Ermita o Santuario de la Virgen de la Luz:


LA INFORMACIÓN QUE PONGO A CONTINUACIÓN LA "TOMO PRESTADA" DEL BLOG RUTAS DE CANTABRIA CON FECHA 22 de octubre de 2016:

Santuario de la Virgen de la Luz, lugar donde se encuentra la “Santuca”, patrona de Liébana y lugar donde se celebran romerías el 24 de Junio, día de San Juan y el 8 de Septiembre, Festividad de la Natividad de Nuestra Señora
El Santuario de la Virgen de la Luz se encuentra situado a 1.274 mts. de altitud, en la ladera de Peña Sagra, este Santuario tiene su origen en una pequeña capilla erigida en honor a Santa María, que se apareció a finales del siglo XVI, en este lugar a una joven pastora, cuando disgregado su rebaño por la niebla le pedía auxilio. La Virgen le dijo que bajara al pueblo y dijese al sacerdote que mandara limpiar el lugar y erigiese un santuario para una imagen que encontraría en una cueva, en un principio el sacerdote no la creyó y la niña regreso al lugar donde la Virgen la hizo una señal de la cruz con sus dedos y al ver el sacerdote esta marca la creyó y hizo lo que la Virgen le encomendó. Así se hizo y la pastora quedó como beata o cuidadora del santuario. Esta es una de las versiones, aunque no la única.
Este edificio fue construido en el siglo XVI y ha sufrido importantes reformas, conservándose de aquella época solamente la cabecera. En él se venera a la patrona de Liébana, pequeña imagen de alabastro policromada, de la misma época, que representa a la Virgen con el Niño en sus brazos, que los lebaniegos denominan “La Santuca”. El retablo barroco muestra una notable imaginería y está flanqueado por dos excelentes jarrones de porcelana china, regalados por un indiano de Polaciones en el siglo XVIII”
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A casi 1300 metros de altitud seguramente será una de las boleras más "altas" de Cantabria:












Amadeo contemplando el paisaje:













Retomamos nuestro camino y dejamos atrás el Santuario:












Paso canadiense:













Algunas indicaciones del camino a seguir:













La Ermita se va quedando abajo:












Y llegamos a uno de los puntos más encantadores de la ruta. La Vega del Prado, donde se encuentra un refugio de montaña del que veremos más detalles en el camino de regreso:


Pinchar en el enlace para ver más grande: https://goo.gl/UTXRK9















































Uno de los detalles que menos me gustó de la jornada. El pobre animal estaba materialmente "comido" por las moscas:
















































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Una pequeña parte de lo que nos espera. El desnivel sigue siendo exigente:

























Unos vistazos atrás con la disculpa de hacer unas fotos y aprovechar para recuperar el "resuello":













Objetivo pendiente:



































Pero hay que seguir subiendo:

















































Creo que la cara de Amadeo refleja odio hacia mí por meterle en estos "berenjenales":













Mientras yo sigo "apretando el botón":




































Siento no haber hecho más fotos de la última parte de la ascensión, pero la inesperada exigencia de la misma hizo que me olvidara de la cámara en un buen trecho:













Aquí ya se adivina la cumbre cerca:













Buzón a la vista:






































A Amadeo ya parece que le ha cambiado el semblante:













Una de las cimas que perdurarán en mi recuerdo:






























































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"Frivolité":













Después de mucho rato de descenso, un vistazo atrás con un bonito Serbal en primer plano:

























Otra pequeña majada con encanto:

























Y ya de vuelta, volvemos a entrar en la bonita Vega del Prado:













Ahora más relajados y con ánimo de disfrutarla con más detalle:













Exhibición de cornamentas amenazadoras que impresiona un poco:












Amadeo intentando hacer amigos, esta vez sin éxito:



































Posando para la foto:













Incluso nos animamos a hacer una visita al refugio:




































El descenso lo hicimos completando una circular por un lugar distinto al de la subida (lógicamente), que aunque algo más largo, se nos hizo más cómodo y caminamos por zonas sombrías como estas:

























En un punto de la bajada nos encontramos con este mastín, afortunadamente pacífico:













Con esta cara de bonachón que tenía es difícil infundir temor:












Ya con el sol bastante bajo, nuestra "sorprendente" ruta de hoy va llegando a su fin:













A lo largo de todo el trayecto pudimos contemplar con admiración algunos ejemplares de árboles con un porte impresionante.
Solo un par de ejemplos:













Este castaño cuando ya estábamos llegando al coche nos llamó especialmente la atención:












En resumen, una ruta de la que no esperaba gran cosa, al final se convirtió en una magnífica experiencia para el recuerdo. Bien es cierto que como todo aquello que nos satisface grandemente, no estuvo exenta de una exigencia y esfuerzo considerables.
Me dejó tan buen regusto y tan sensible, que puesto que de árboles singulares estábamos, nada mejor para cerrar este pequeño relato, que este curioso "romance" entre un haya y un roble:










Hasta la próxima.

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