martes, 11 de marzo de 2014

PEÑA BLANCA. "Puede ser extraordinario".




¿Creíais que os habíais librado ya de mi? Nada más lejos. Como algunos ya sabéis, las condiciones invernales no son mis preferidas para practicar esta actividad que tanto nos apasiona y que en ocasiones, como es el caso, nos decepciona, precisamente cuando esas condiciones no son las ideales.
Tras ese paréntesis de mal tiempo, llega este avance primaveral, pronóstico favorable y decidimos dar rienda suelta a esas ganas contenidas. Y digo "decidimos", por que una vez más, comparto emociones ("delicada" forma de llamar a las agujetas y demás achaques) con mis ya habituales compañeros y amigos, Jesús y Pedro. Para este último, se podría decir que era una especie de "prueba de fuego", pues en realidad, se trataba de su primera salida "seria", tras aquella primera toma de contacto por la costa asturiana, hace ya... ¡demasiado tiempo! (Aprovecho para aclarar que, por supuesto, no se trataba de ninguna prueba de fuego, pero si así fuera, la habría superado con "nota"). Pero nuestro objetivo de hoy, además de unas aceptables condiciones físicas, exigía otras, que desgraciadamente, (en realidad pienso lo contrario) no están en las manos del hombre. Y es que, después de tanta espera, esas condiciones no se dieron y eran imprescindibles para el total disfrute de nuestro recorrido de hoy. Extraordinario mirador hacia el sur, de los macizos Central y Occidental de los Picos de Europa y hacia el norte, de esa costa asturiana a la que hacía referencia antes, pero esta vez en la distancia. ¿Se nota demasiado que la tierra me "tira"?
Al comienzo de la ruta, las expectativas eran optimistas. Se podía ver con bastante claridad al "Jefe".



Peña Blanca. Ese era nuestro objetivo del día. Seguramente no es el monte más representativo de la sierra del Cuera, ni tampoco de los de mayor altitud, pero no tiene nada que envidiar a ninguno de sus "hermanos mayores" en cuanto a vistas privilegiadas y recorrido interesante. Son varias las posibilidades de acceso a esta montaña. Por la "cara norte", desde el barrio del Mazuco y por la parte sur, lo más habitual es desde los pueblos cabraliegos de Asiego o Puertas. Nosotros lo hicimos desde este último, por la única razón de evitar los primeros kilómetros de ascensión, que desde Asiego serían por una pista hormigonada, mientras que desde Puertas lo hicimos por caminos y senderos con ambiente más montañero.
Una vez puestos en marcha, echamos la vista atrás y ya podemos ver como se va quedando abajo el pueblo desde el que partimos.













De momento, las vistas eran magníficas.



































En las afueras del pueblo, hay algunas bonitas cabañas, rehabilitadas como viviendas.

























Inconvenientes del progreso.














Un pequeño alto en el camino y mis "compis" que parecen satisfechos y todavía "frescos":















La bruma comenzaba a hacer su aparición.
















































Hacia el norte todavía se veía despejado.
























Las vistas eran espectaculares.
























Ahora caminamos por una cómoda pista que viene desde Asiego, a la que nos hemos unido en el collado de Tebrandi.













Así llegamos a las bonitas brañas del mismo nombre.

























































Una buena idea del encanto del lugar, la da esta fotografía:













¿Os habéis fijado en la forma de la roca del fondo a la derecha?
Es popularmente conocida como "la señora". No creo que sea necesario explicar el motivo de dicho nombre.













Es uno más de los varios alicientes que tiene esta bonita ruta.













Ingenioso sistema de recogida de agua. Desde aquel tejado es "canalizada" hasta esa especie de depósito que se ve en primer plano:













Estos buitres sobrevuelan por encima de nosotros, intentando descubrir algún signo de flaqueza. De momento, tendrán que esperar:












No puedo evitar volver la vista atrás, para grabar en mi retina, la belleza casi mágica de este rincón.












No solo nosotros estábamos deseando ver salir los rayos del sol para disfrutar de los mismos.












Aunque pudiera dar idea de lugar abandonado, no era así. Había alguna vivienda "en activo" . Presencia de ganaderos por el lugar y... también de ganado. En esta caso, caballar:












Abandonamos el lugar y subimos por una ladera con una fuerte pendiente, conocida como La Concha, hasta llegar a esa portilla de hierro que da acceso a la braña de La Mata.












Jesús, aportando su granito de... piedras, a la señalización de la ruta. Bastante mejor que "aquel" primero que ahora recordábamos con humor. Pero... todavía bastante mejorable.












Espero que no confundan eso con la cima, por que el chasco sería bastante gordo. Aún queda bastante para la cumbre.























Y llegamos a otra nueva braña. Ésta es la de Asiego.























Aunque también muy bonita, ésta con más señales de abandono...












...pero también con vida animal.












Y eso que se ve al fondo, si creemos que se trata, de lo "estábamos buscando". Al parecer, el nombre de Peña Blanca, le viene dado por el color claro, blanquecino de la roca caliza que la forma.












Balsa de agua, con la que abastecen al ganado de la braña cercana:












Por ahí parece que está el inicio de la subida final a la peña.












Entretenida subida, por cierto, con algunos tramos bien definidos, pero con señalización más bien escasa.












Ya próximos a la cima, se empieza a intuir más que a ver, la costa, en las proximidades de Llanes.












Esta vez, la cruz sí nos indica, que el objetivo ya está a nuestro alcance.












Jesús lo celebra con su ya clásico gesto de alegría.












En realidad, los tres estamos satisfechos.












Lo poco que nos deja ver la bruma:












Solo podemos imaginar el espectáculo que puede ser en un día despejado. Hacia el mar...


Más grande:    http://goo.gl/LlHaZT












...y hacia los Picos de Europa:



Más grande:   http://goo.gl/ivdhE3











El gps marcaba 1.190 msnm.












Éstas son todas las "chatarras" que había a la vista:












Y tras disfrutar unos minutos de la cima y recuperar alguna energía, nos ponemos otra vez en marcha, ahora en sentido contrario.












Por ahí abandonamos la ladera de caliza...












...para volver a pasar por la braña de Asiego, donde se pueden ver estas pequeñas cuevas, que antiguamente se utilizaban para guardar la leche.












La braña de La Mata desde arriba:












Ésta podría ser la collada de Ricao, pero no estoy seguro de eso:












Curioso cerramiento de lo que seguro será una sima, para evitar la caída del ganado. 












Como curiosa es la colocación de esta farola:












Y casi sin darnos cuenta, aunque ya con síntomas de cansancio en las piernas por la fuerte inclinación del descenso, nos presentamos en el punto de partida.























Paseo por las calles del pueblo, admirando la arquitectura popular...























...y como estamos llegando al final, pongo los habituales detalles de situación y relieve.













Tal y como ya me ha ocurrido en otras ocasiones, confieso que que he dudado si hacer reportaje o no hacerlo. Todos sabemos que el principal interés del mismo se basa en la calidad de las fotografías. También sabemos que el que es "artista", le importan poco las condiciones, pero no es mi caso y si ya con buena luminosidad, mis fotografías de paisaje me decepcionan normalmente, con éstas, aún más.Pero también como las otras veces, decido hacerlo, principalmente por dos razones. Una, que como lo hago muy de cuando en cuando, se me podría llegar a olvidar la mecánica de como se hace y la segunda y más importante, si una sola persona decide seguir nuestros pasos y tiene más suerte que nosotros con la visibilidad, ya habrá merecido la pena. Si a la baja calidad del "material" unimos mi escasa participación últimamente en el Foro, tampoco espero una gran acogida del mismo. Mi deseo es que el próximo no sea tan espaciado en el tiempo y a ser posible, mejor.

Decepción. Esa creo que es la palabra que mejor define el sentimiento que me dejó nuestro recorrido de hoy. Principalmente, por que Jesús y Pedro no hayan podido disfrutar de lo que, al fin y al cabo, yo ya tuve la suerte de poder hacerlo desde otros miradores similares en otras ocasiones. En fin, otra vez será.

Y llegó la hora de poner punto final. A pesar de que esas malas condiciones de visibilidad impidieron que llegara a ser extraordinario, el balance es positivo. Al menos pudimos satisfacer nuestra "hambre" de montaña, aprovechando este avance primaveral que ya estábamos necesitando. Pero que nadie se llame a engaño. El invierno no se ha terminado. El pronóstico, (bastante fiable por otra parte) de algunos lugareños, así nos lo confirma
:












Pero a pesar de todo, nos vamos contentos de nuestra experiencia vivida. Aunque este gesto de Jesús, me hace dudar de que esto último sea cierto. No tengo muy claro si su cara de satisfacción era mayor en la cima real o ahora en la puerta del bar. Sea como sea, ese toque de humor de Jesús y la manera de celebrarlo de Pedro, me da a entender que llegaron "sobrados". Eso me da pie para empezar a pensar en la siguiente.




Hasta la próxima.







  


No hay comentarios:

Publicar un comentario