viernes, 13 de septiembre de 2013

POR LOS COLLADOS DE ASÓN. ¿Queréis alucinar? ¡Seguidnos!




Reconozco que es un título demasiado pretencioso. Incluso pido perdón por ello. Seguramente no es para tanto. ¿Tal vez un poco cuestión de marketing? La verdad es que haciendo memoria, no recuerdo muchas rutas de las que yo haya realizado, que me hayan dejado tanta "huella" como ésta.
Supongo que ya habréis deducido por el título, que otra vez dejé de ser "lobo solitario". Para mi disfrute, nuevamente me acompañó Jesús, al que recordaréis los que hayáis seguido mi reportaje anterior.
En realidad, es el "culpable" de que yo haya vuelto a disfrutar de las maravillas que vieron hoy nuestros ojos y que a mi me hubiera gustado mostraros también a vosotros. Después de ojear las fotos, se que no lo voy a conseguir ni en una mínima parte, pero...

Para no hacer muy pesado el prólogo, adelanto una pequeña reseña del que fue nuestro recorrido de hoy
:













Y dije hace un momento que "he vuelto", por que yo ya conocía bastante bien la zona y "preparé", a priori, un recorrido con la intención de enseñarle a Jesús una gran parte de las maravillas del lugar. Y creo que me equivoqué. Como se suele decir, me pasé "tres pueblos". Quise abarcar demasiado y nos dimos una buena paliza. Mis piernas todavía me lo recuerdan constantemente. Digamos que de varios tramos de "tracks" que tenía de la zona, hice una especie de "montaje" por los lugares más destacados y me salió un trazado de algo más de 20 kms. que según por que terreno, podrían no ser demasiado, pero con lapiaces por medio y terreno bastante abrupto, resultó excesivo. Baste decir, que fueron algo más de siete horas y media "en movimiento". Si a todo esto añadimos que en su caso, son sus primeras salidas (espero que no la última) y que yo estoy espaciando demasiado las mías, es fácil entender que lo hayamos acusado bastante.

La primera de las fotos, es bastante típica de las cercanías del inicio de la ruta. Como se puede deducir fácilmente por el título, son los aledaños de los Collados de Asón.













La previsión anticipada era de buen tiempo, pero cuando empezamos a caminar, las condiciones no eran las mejores para admirar paisaje.
























A nuestra izquierda, la niebla dejaba entrever a ratos Los Campanarios.













Pero a nuestra derecha, (lógicamente según el sentido de nuestra marcha), los Castros de Horneo se resisten a dejarse ver.













Cabaña restaurada y dotada de placa solar, televisión, etc...













A pesar de la espesa niebla, parece que vamos bien.













Una pena que no puse nada para dar la información real del tamaño, pero os aseguro que esta Macrolepiota tenía un tamaño considerable.













Las curiosas formaciones rocosas, se suceden sin parar. Algunas de manera fantasmagórica:


































Al contrario que en los Picos de Europa, donde es habitual ver grandes rebaños de rebecos, aquí no es tan fácil. Sin embargo, creo que en esta ocasión se trata de dos ejemplares de corzo:























A Jesús ya le estaba estorbando la visera. La verdad es que para el sol, no hacía mucha falta.













Más "piedrolos".














































Aunque no se aprecian muy bien en la foto, nuestro "amiguitos" se baten en retirada.













Nos vigilan desde su atalaya.













Y dejándonos guiar por el gps más que por la escasa visión, encontramos la entrada de la primera maravilla de la jornada. (No sería la última).













Las Hazas del Respiradero.













Una intrincada sucesión de "pasillos" bordeados por impresionantes y verticales paredones de roca...













...con alguna zona más espaciosa, como ésta:













La escasa vegetación que sobrevive donde es imposible que entren los rayos del sol, no parece disfrutar de muy buena salud.













Sin palabras:


































Jesús parece satisfecho de lo visto hasta ahora.













La niebla se va disipando poco a poco.
























Y después de esta pequeña trepada, nos vamos en busca de la cueva de la Turrutuerta. (En su día me dio buenos quebraderos de cabeza hasta conseguir encontrarla).













Curiosa forma la de esta roca:























Esta vez satisfecho de haberla encontrado a la primera.













Impresionante por dentro:


(Creo que debí usar un flash más potente, ¿no?)












Al menos hacia afuera, se veía algo más.













El recorrido que llevábamos, en algunas partes coincidía con este GR 74













Creo que ahora es el momento de decir, que por una vez y sin que sirva de precedente, no voy a cumplir mi palabra. En una ocasión dije aquí, que recortaría en lo posible el número de fotografías en mis reportajes. Pues bien, creo que hoy voy a hacer una excepción. Claro que no es de extrañar si pongo algunas tonterías como éstas:



































No se la función que cumple aquí, pero como medio para transportar algo, creo que no.













Esta fuente tampoco cumple la suya, así que a grandes males, grandes remedios.













Y después de estos dos "detalles" y de ascender por un bonito sendero entre hayas, llegamos a la entrada de otro de los grandes alicientes de nuestra ruta.
























La impresionante Cañada del Lobo.












Y esta vez, sin comentarios. Aunque las fotos no hacen justicia, creo que "hablan" por si solas.


























































































Tras un par de miradas al exterior, por uno de los escasos sitios donde se puede hacer...
























...el espectáculo continúa.
























Pasamos por la Canal de Moncrespo.



































Vista hacia el Picón del Fraile.













Por aquel prado que se ve en el collado del centro de la foto, pasaría la ruta del Sendero de Hondojón. Ahí concretamente está el lugar conocido como la Cabaña del Pozo.













Por ahí asoma tímidamente la Peña Lusa.













Buenos ejemplares:
























No se si será motivado por los pastos o por el lugar privilegiado donde los disfrutan.













También tienen agua a su disposición.













La niebla va desapareciendo y también nosotros podemos disfrutar de buenas vistas.













Curiosa y bonita escalera natural, por la que tenemos que pasar para afrontar el último repecho y llegar a la cima de nuestra cota más alta de la jornada.
























Vista hacia atrás.













Y éste era uno de nuestros principales objetivos de hoy.













Otro "amiguito" disfrutando de un mirador de privilegio.













Y Jesús, preparando el ataque a la cima. Aunque más bien parece que esté pensando en darse la vuelta y atacarme a mi, por la "embarcada" en la que le he metido.













Ya tenemos cerca la cima.













Por su expresión, creo que está pensando que el esfuerzo mereció la pena.













Una buena forma de celebrarlo.













Al fondo, otro de los objetivos imprescindibles de la zona.













No pueden faltar las fotos "oficiales" de la cima. Jesús...












...y yo mismo, también con cara de satisfacción. No en vano, estoy en la cima de una montaña de la que desde aquel día... http://goo.gl/dbGDKY ... estoy enamorado.













Panorámica de una pequeña parte de las impresionantes vistas que hay desde esa cima.


Más grande:  https://goo.gl/H2uGN1












Una vista del Hoyón de Saco. La posibilidad más clásica de bajada de esta montaña. Nosotros elegimos otra distinta.













Detalle del buzón. Por cierto, de reciente colocación.













Aunque en la foto no se aprecia bien, una de las varias simas (y profunda) que proliferan por la zona.













Y también alguna fuente.













Una vista atrás del sitio por el que hemos bajado.













El brezo se está poblando de flor.














































Otro buen ejemplar. Esta vez, de árbol.













Ejemplares varios.
























Un vistazo hacia Los Campanarios y...












... hacia el Llano de Brenavinto.













Ahora si podemos apreciar con claridad, el lugar por el que hemos pasado hace ya... hufff, bastantes horas.
























Ya cerca del coche volvemos a pasar por la fuente Bezón y hacemos en ella una parada "técnica".
(Y ya que hablo de técnica, veréis que aquí (y en la anterior) brilló por su ausencia. Nunca he visto que las paredes de roca de una fuente, tiemblen como lo hacen éstas, que parecen más bien un flan. Prometo mejora para la próxima).













Y ya con pocas fuerzas ni para hacer fotos, me despido con ésta, en la que allá al fondo se divisa el Mortillano. Por cierto... a pesar de la paliza de hoy, me viene a la mente que el Mortillano tiene una cuenta pendiente conmigo y espero que... ¡con Jesús!




Hasta la próxima.










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