viernes, 4 de septiembre de 2009

PICO MURCIA, primer 2000 de un principiante.



Después de ver las maravillas que ha hecho el personal en vacaciones y del torrente de grandes reportajes que se están publicando, a uno le dan ganas de ahorrarse el trabajo de poner una actividad tan modesta como la presente. Pero lo hago, más que nada, para complacer el deseo de un buen compañero de trabajo, con el que tuve el gusto de compartir su primera experiencia montañera. Y espero que no la última. Este es el principal motivo, de que, al menos por unos días, deje de respirar el aire de Picos y hacerlo nuevamente en la montaña palentina. Tengo que rectificar mi opinión anterior de... "actividad tan modesta", no solo por no infravalorar el esfuerzo de Diego, (que así se llama mi compi) si no, en honor a la verdad, pues como se puede apreciar en el relieve que pongo a continuación, tampoco está tan mal y además, yo también le tenía ganas a ese pico.










La situación sobre el terreno:










Ya empezamos a disfrutar, durante el viaje, por la Ruta de los Pantanos.










Desde este mirador, el omnipresente Espigüete.










Estas dos mamás, enseñan a sus pequeños a circular por carretera. Está limitado a 70. Tienen que tener cuidado, pues está el "radar" escondido.










Aquí, el "radar", con cara de pocos amigos.










La ruta, la empezamos, como algunas otras, desde la localidad palentina, de Cardaño de Arriba.










Al principio, por un bonito camino. Diego, poniendo un ritmo fuerte. Tendré que recordarle que, "salida de caballo andaluz, llegada de burro manchego".










Una bonita cascada en el camino. El mismo que lleva al Pozo de las Lomas, Tres Provincias, Peña Prieta, etc.










Pronto dejamos la orilla del rio Cardaño, para desviarnos a la izquierda y bordear el arroyo Valcabe. Ya tenemos una primera visión de nuestro objetivo de hoy.



















Bonitos puentes sobre el arroyo:



















Unas vistas de este atrayente pico:




























Curiosa roca al borde del camino:










Este puente, no tiene el mismo encanto. Parece del ferrocarril.










La subida, a pesar de la impresión que pueda dar esta foto, es cómoda en todo momento.










Desde muy abajo, estábamos viendo esto, pensando que era una cascada y resultó ser el color de la roca.










Esta visión, me trae buenos recuerdos, de una visita anterior.










Y aquí, el valle por el que hemos pasado.










Ya en la falda del pico Murcia, vemos cerca el rey de la zona, el impresionante Espigüete. Pondré más, pero ya tardaba en enseñarlo.










También podemos ver ya, el pantano de Riaño.










Ya tenemos una primera vista de la cima, con especial alegría de Diego, que con importantes rozaduras en los pies, producidas por la botas y las fuerzas bastante justas, resistió como un valiente.



















Una cima bastante caótica, por cierto y con un vivac, que tambien necesita una reconstrucción.



















La placa del buzón, a la altura del resto.










Un recuerdo de dos colosos, (Diego y el Espigüete)...










... y un "goloso".










Otra vista del embalse de Riaño.










Las vistas desde el alto, eran espectaculares. Y más si tenemos en cuenta, que desde que salimos de casa, hasta bien pasado Reinosa y Aguilar de Campoo, nos acompañó la lluvia, nubes y nieblas y éramos bastante pesimistas, de lo que nos íbamos a encontrar. Para la zona de los Picos, era donde más nubes había. Aún así, pude ver, por momentos, mi última conquista. (En realidad, "Ella" fue la que me conquistó a mi. La Torre del Friero).










Aunque bastante deficiente, pongo una panorámica, para que se pueda hacer una idea de las vistas que hay desde esa cima. Había bastante gente y perros, lo que hizo que no disfrutáramos mucho de la misma.



Más grande:  
http://goo.gl/5I8gh







Nos vamos hacia abajo y mirando atrás, se puede comprobar que la subida, no tiene gran dificultad.




























Ésta otra tiene más "miga":










También podemos ver al otro monstruo de la Montaña Palentina.










La "oveja blanca, del rebaño".










Desde el Cerro del Sillar,  vemos el bonito pico del que venimos. Desde aquí, impresiona un poco más.










Una última ojeada... ¿a cual?










Dos "radares", pero estos, "desenchufados":










Ya podemos ver el punto final de nuestra ruta.










Tirando del zoom disponible, incluso podemos ver el aparcamiento. (Alguno habla de dejarse bajar rodando).










Y yo, disimulo mi cansancio, haciendo paradas, para hacer unas fotos a tonterias como éstas:




























Este jovenzuelo, ha suspendido el exámen de circulación por carretera y se va para su casa, con el "rabo entre las patas", aguantando los reproches de su madre.










Nosotros también nos vamos a las nuestras, pero con mejores sensaciones. Mi más importante objetivo del día, es que Diego recuerde el mismo, como el primero de una larga lista, de buenos momentos recorriendo LAS MONTAÑAS.
Que recuerde este día y por supuesto, este momento:





A él va dedicado, este sí, modesto reportaje.




Hasta la próxima.













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