miércoles, 28 de octubre de 2026

CASCADAS DE FARO, desde Redipuertas. "Mágico".

 

Sería demasiado duro conmigo mismo si calificara esta actividad de hoy como un nuevo fracaso. Y me refiero a la reciente visita a ORDESA, donde los esperados colores otoñales "brillaron" por su ausencia y tampoco la cantidad de agua ayudó demasiado a nuestros deseos fotográficos.
Y es que esta vez tampoco se cumplieron mis expectativas. A pesar de eso, no puedo decir que fuera un fracaso ¡ni mucho menos! 
Un poco más de agua y hubiera asegurado que había estado en uno de los lugares más espectaculares que he conocido. 
Pero sí tengo que reconocer que no puedo culpar a nada  ni a nadie que no sea yo mismo por una mala elección de la fecha. Era conocedor de la escasez de lluvias y la ausencia de nieve en las partes altas. Es por eso que sabía lo que me iba a encontrar, pero aún así decidí conocerlo, sin descartar volver algún día cuando las condiciones sean más favorables.
(Lo acabo de escribir y no lo voy a borrar, pero ya me estoy arrepintiendo. No es probable que vuelva, pues para ir y volver tengo casi 600 kms. de coche y cada vez menos ganas de grandes desplazamientos). Aclaro, que esta vez no fue ninguna locura,  de ir y volver en el día como tantas otras veces, pues lo hice como complemento a una tranquila excursión de dos días, "en familia".

El lugar:


Como ya anticipé en el título del reportaje, desde la localidad leonesa de Redipuertas.







Es un recorrido relativamente sencillo (dependiendo de lo que cada uno quiera acercarse y caminar próximo al río. Lógicamente, en mi caso que voy  buscando fotografiar cascadas, por la ribera hay tramos en los que el recorrido se endurece un poco).
En condiciones buenas de agua, las cascadas creo que son 8 y el acceso a todas ellas está señalizado desde una cómoda y ancha pista por la que se regresa al punto de partida. Poco más de 9 kms. en total.
Para ver la primera de ellas (con las condiciones actuales una de las más bonitas), ni siquiera es necesario abandonar el pueblo:






















Curiosa la ubicación de la Iglesia. Para llegar a ella hay que ascender un trecho por la pista y cruzar el río por un puente que siento que no se pueda ver en la foto:








Esto es un vistazo atrás del camino al que me refería antes:








Digamos que hay dos alternativas posibles. Una, seguir por la pista y al llegar a las indicaciones bajar a ver la cascada y volver a subir y así sucesivamente o seguir por la orilla del río (que es lo que hicimos nosotros), con la dificultad propia de un terreno más agreste y tener que cruzar el río en algunos tramos, lo que no era demasiado difícil, debido al bajo caudal del mismo.
La vista hacia adelante prometía:


 





La opción elegida por nosotros tenía el inconveniente de no ver las señales con el nombre de las cascadas, pero más adelante mostraré algo curioso al respecto:





















En algunos tramos hay que separarse del río para evitar el exceso de maleza y caminar por terreno más accesible hasta llegar a la siguiente cascada:


















































Aunque las cascadas no estén en pleno apogeo, el paisaje se merece un alto en el camino para disfrutar de su encanto:








La siguiente cascada es posible que con abundancia de agua sea la más espectacular. Es la que tiene el acceso más complicado de todas y como no estaba muy llamativa, solo yo llegué hasta ella y es por eso que poso en solitario:






















Seguimos disfrutando del paisaje:






















En este punto llegamos a una nave ganadera en la que nos llama la atención un bonito escudo de cuyo significado confieso mi ignorancia, aunque me parece no ser la primera vez que lo veo:















Puesto que de ganado hablo y como estamos llegando al final de la ruta (como nos lo recuerda esta señal), voy a dedicar el siguiente "bloque" a mi amigo Luis Portilla, que me critica con frecuencia la escasa aportación animal que pongo en mis reportajes. Tengo que decir en mi descargo, que también me gustan mucho los animales pero no siempre los encuentro en mis recorridos.

¡Va por ti, Luis!:
































































Que conste que hoy me podría haber pasado horas haciendo fotos a vacas y caballos hasta cansarme. No es de extrañar la sensación de calma que se ve en el ganado. El rincón, ayudado por la buenas condiciones climatológicas,  rebosaba tranquilidad por los cuatro costados:








Pero todavía nos quedaba una última cascada, posiblemente la más afectada por la escasez de agua:





























Aprovechamos el lugar para reponer fuerzas y desde allí empezamos el camino de regreso:








Mi intención era sacar fotos de todos los nombres de las cascadas, ya que no las pude hacer en la subida, pero......








...... no fue posible. La mayoría estaban como se puede ver en las fotos:






















No me fue muy difícil descubrir a los "culpables". 
Por esta vez creo que la mano del hombre es inocente:








El camino de vuelta no puede ser mejor para rematar esta bonita actividad y espero se comprenda por qué dije al principio que no podía calificar de fracaso. 
¿Mágico? Tal vez me excedí en el calificativo, pero de ningún modo se puede considerar un fracaso.
Cómodo descenso por un amable camino y con vistas agradables:




































Llegando ya al final y para que nos sirva de recuerdo, posamos en la primera de las cascadas, que nos pareció una de las más bonitas y seguro la más accesible, incluso con una escalera de madera para bajar hasta ella:








Para terminar, no hubiera estado mal una selección de fotos de Ricardo. Seguramente realzarían este reportaje, pero esta vez no pudo ser. 
A cambio me voy a despedir con un detalle que me gustó mucho y que me parece perfecto para rematar una bonita jornada gozando de la naturaleza:
















¡Sería mucho egoísmo pedir que además las cascadas tuvieran mucha agua!



Hasta la próxima.
 









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