Llegadas estas fechas otoñales, esperadas con impaciencia por los amantes de la fotografía, Ricardo y yo nos ponemos fácilmente de acuerdo para hacer, la que ya se podría decir clásica salida anual al Parque Nacional de ORDESA y dar rienda suelta a nuestra común afición. El típico y espectacular contraste de llamativos colores nos esperaba. ¡Pues no! Esta vez el otoño no fue generoso con nosotros. Tal vez la escasa lluvia o alguna otra condición climática adversa, han propiciado que esos esperados colores hayan brillado, sí, pero por su ausencia.
Quienes esperen ver unas fotografías con ese gran contraste de marrones, verdes, rojos y amarillos brillantes, que pasen al siguiente reportaje.
A pesar de todo, el lugar elegido este año para nuestro disfrute, tiene alicientes suficientes por sí solo para que nos acompañen hasta el final.
¡El CAÑÓN de AÑISCLO nos espera!
Comenzamos la ruta desde el pequeño aparcamiento cercano a la ermita de San Úrbez. Pocos metros después de empezar a caminar se cruza un puente desde donde hice la primera fotografía, que ya da una idea de lo espectacular del cañón:
Ermita de San Úrbez:
Voy a añadir pocos comentarios más. Solo voy a decir un par de cosas. La primera, que nadie piense que la ausencia de colores otoñales es debida a la elección del lugar. Personal de nuestro alojamiento nos dijeron que el día anterior habían estado en la zona de la Pradera y que también estaba "apagado".
Y la segunda, que voy a intercalar alguna foto de Ricardo y al final, pondré la habitual selección de 10 fotos suyas. En esta ocasión seré tremendamente injusto, pues la cantidad y la calidad daría para hacer varios reportajes como este.
Interior de la ermita:
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
Foto de Ricardo.
"Interrumpo" para decir que el objetivo no era sencillo. Nuestro deseo era llegar a la Fuen Blanca, cuando lo más frecuente es llegar a la Ripareta y desde allí darse la vuelta. Como consecuencia, nos salió una ruta de casi 34 kms. por un terreno bastante "rompepiernas" y al hacer muchas paradas para hacer fotos y reponer fuerzas, nos obligó a hacer los últimos kilómetros con el frontal. El motivo principal fue que salimos de Cantabria sobre las 4 de la madrugada. Cuando empezamos a caminar ya eran casi las 10 de la mañana. Con todos estos datos, seguramente no exagero si digo que lo recordaré como una de las rutas más duras que haya realizado:
A la vista de las imágenes, no hace falta que diga que tampoco fue el mejor momento para disfrutar de las cascadas en pleno apogeo. Una lástima por que aquel lugar con abundancia de agua tiene que ser espectacular:
Foto de Ricardo.
Habíamos dejado para la vuelta fotografiar algunas cascadas y otros puntos de interés, pues sabíamos que íbamos a andar muy justos de luz y dimos preferencia a llegar a Fuen Blanca. Es por eso que en el camino de regreso solo hicimos trabajar a la cámara en contadas ocasiones:
Este rebeco nos permitió "amablemente" (seguro que acostumbrado a ver mucha gente transitar por su hábitat) hacerle unos cuantos retratos. En la selección de fotos de Ricardo habrá dos muy buenas (abusando de su 200 mm. dicho sea de paso). 😉
Por mi parte, despido aquí esta actividad que debería calificar como un auténtico fracaso. Íbamos buscando colores otoñales y cascadas impresionantes y ninguna de las dos cosas conseguimos, pero aún así yo recordaré el CAÑÓN DE AÑISCLO como uno de los lugares más salvajes y espectaculares que he visto en toda mi vida:
¡Ah, se me olvidaba! A la mañana siguiente, antes de regresar a casa y como complemento a nuestra escapada anual, hicimos una corta pero bonita visita a otra de las maravillas que nos ofrece Pirineos y que tenemos la gran suerte de poder visitar aunque solo sea una o dos veces al año.
LA GARGANTA DE ESCUAÍN ¡proximamente!










































































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